En este capítulo, el tercero de esta segunda temporada, nos encontramos con una duración más corta, pero que compensa con unas grandes dosis de acción y un avance en cuanto a la historia.
Nuestro querido Mando llega a su destino con el Razor Crest bastante estropeado, yo diría echo pedazos, y consigue aterrizar a duras penas.
Después de que su pasajera se reúna por fin con su pareja, Mando se reúne con alguien que conoce donde están los Mandalorianos.
Debe ir en un barco donde sus tripulantes le engañan para que vea como come una criatura acuática pero esto no es más que una trampa para tirar a Baby Yoda y a Mando al agua y quitarle a este su armadura de preciado Bescar.
Si os fijáis bien, veréis como Baby Yoda cierra antes de caer al agua su cuna como hizo en el primer capítulo de esta temporada.
Afortunadamente para los dos, tres Mandalorianos aterrizan en el barco matando a los tripulantes y salvando a ambos.
Para sorpresa de nuestro protagonista, estos se quitan los cascos a la primera ocasión que tienen, lo que desconcierta a Mando.
También les pide que se quiten la armadura pero una de ellos le dice que son suyas desde hace tres generaciones. Ella se presenta como Bo-Katan a la que conocimos en la serie de animación The Clone Wars.
Ella pertenece a un clan de Mandalorianos y Mando fue criado por otros que eran fanáticos religiosos y que querían restablecer el antiguo camino. Al contar esto, Mando activa su mochila y se marcha volando.
Por la noche en el puerto unos Mon Calamari le acorralan y uno de ellos le dice que mató a su hermano. Cuando están a punto de atacarle, los Mandalorianos llegan y acaban con todos salvando a nuestro protagonista.
Toman algo en la cantina y Bo-Katan le cuenta que se encargan de recuperar armas que fueron de Mandalore para poder recuperar su planeta.
Le cuenta que van a atacar un carguero Imperial y como Mando le ha dicho que está buscando a los Jedi para entregarles a Baby Yoda, Bo-Katan le dice que le dirá donde están si Mando les ayuda.
Este acepta y dejando a Baby Yoda con la mujer rana, se reúne con los Mandalorianos. Ya de noche, Bo le explica que atacarán el carguero cuando esté en la línea del puerto. Con sus mochilas propulsoras llegan hasta allí y son atacados por soldados imperiales.
Estos demuestran su mala puntería como siempre y aunque ninguno se golpea la cabeza con las puertas como vimos en La Guerra de las Galaxias son igual de torpes.
Finalmente se rebela que no quieren solo las armas sino todo el carguero.
El capitán contacta con Moff Gideon y este le dice que ya sabe lo que tiene que hacer. Este mata a los pilotos y va a sumergir la nave en el agua y los Mandalorianos entran en la cabina y le sacan de pilotar y le dicen que donde está la espada oscura. Este les dice que si pregunta por ella ya saben dónde está.
El capitán muerde algún dispositivo y se mata. Finalmente abandonan la nave porque habían activado una señal de socorro.
Después Bo-Katan le invita a irse con ellos pero Mando le dice que tiene una misión. Ella le dice que vaya a la ciudad de Calodan en el planeta Corvus y pregunte por Ashoka Tano. Al fin tenemos confirmación de que ella aparecerá en la serie.
Luego recoge a Baby Yoda de la pareja rana y ve que ha nacido una cría. Finalmente Mando recoge el Razor Crest pero las reparaciones no han sido de su gusto y vemos redes colgando de la cabina. Una criatura se acerca a Baby Yoda y Mando la agarra antes de que llegue a él.
Vemos finalmente cómo un tentáculo sale de la boca de el niño por lo que descubrimos que se lo ha comido. El apetito del pequeño no tiene fin.
Este capítulo ha avanzado en la historia. Tenemos a los Mandalorianos, la confirmación de Ahsoka y también vemos aunque en holografía a Moff Gideon que afirma que el imperio nunca caerá. Parece que todavía no aceptan que el Imperio fuera destruido y quieren seguir como anteriormente.
En definitiva un capítulo con mucha acción y con un cada vez más adorable Baby Yoda.
Calificación: 9/10